Como tantos otros, este libro, esta lectura, se debe a una encendida patente de Arturo Pérez-Reverte, prologuista de la edición que he disfrutado yo, a cargo de su amigo Javier Marías; "Buena parte de su vida transcurrió en el Mediterráneo, y casi toda sobre las armas", parece que está todo dicho en estas palabras, Mediterráneo y armas, aunque sigue y le seguimos sin parpadear; "documento extraordinario sobre aquel espacio ambiguo e impreciso que fue el Mare Nostrum: frontera móvil de aventura, horror y prosperidad, patio trasero de Oriente y Occidente donde se conocía todo el mundo, recinto interior de potencias ribereñas que allí ajustaron sus cuentas, mezclaron carne, acero, sangres y lenguas, renegando, negociando y al mismo tiempo combatiendo entre sí con la tenacidad memoriosa, mestiza, cruel, de las viejas razas", más palabras importantes, porque importan de AP-R sobre unas memorias, unas vivencias, que son como tiros de arcabuz; "Escandalizarse, aplicando a todo esto valores morales del siglo XXI, está de más. O resulta ridículo", algo muy propio de nuestra época.
Este libro cuenta con dos prólogos, el de AP-R y otro de Ortega y Gasset, recuperado aquí de otra edición correspondiente al año 1943,que dice de Vida de este capitán: "documento clásico donde absorben su información cuantos quieren describir el tipo de soldado que abrumó la vida de Europa durante la primera mitad del siglo XVII".
Siendo los dos prólogos importantes, el de Pérez-Reverte es más acertado desde mi visión de lector. No es que el de Ortega sea malo (el que emborrona este blog siempre le estará agradecido a Ortega por los artículos de El Espectador), ni mucho menos, pero es demasiado extenso, ya que más que un prólogo parece un resumen del libro, y a mí los prólogos que ,de por sí, me cuestan, se me ha hecho muy pesado el del filósofo español, aunque entiendo que cuando salió la edición del 43 fuese necesario una explicación ya que no era conocido el soldado Contreras, pero creo que los prologuistas deberían saber que ellos son meros prendedores de la obra en el lector, no los protagonistas, la obra la escribió otra persona.
Y ahora sí empieza lo bueno, hoy que pensábamos que Juego de Tronos, El Señor de los anillos, Matrix y otras hierbas eran el novamás viene Javier Marías y recupera una parte de nuestra Historia que nunca jamás nos han enseñado en el colegio ni en el instituto, huérfanos de aventuras reales, en frases sencillas hilvanadas a través de una vida sin mirar adelante ni atrás; "Víneme a Madrid, vi a mi madre y pedíla su bendición, y con ella me partí para Barcelona y allí me embarqué en un bajel cargado de paños y llegué a Palermo en diez días", es curioso lo parecida que es esta breve narración de hechos con lo que escribe un niño cuando inventa un cuento o una historieta, y no se crea es por desprestigiar a Alonso, todo lo contrario, que muchas veces los adornos y el barroco de cartón piedra es lo bostezante y sobrante y lastre de la llamada literatura, por parte de muchos entendidos en materia y poco en emoción lectora.
Me gustan las películas del Oeste, pero es que este libro llega hasta ahí; "No tuvo tanta dicha en cogerme, aunque me hizo retratar y poner en diferentes partes de Levante y Berbería, para que si me cogiesen le avisasen estos retratos". Y es que todo lo que hemos visto en la ficción y en la ciencia-ficción se ve desbordado por los recuerdos intensos y como si nada de Alonso.
También he crecido en un país donde hunos y otros nos han privado de conocer Nuestra Historia de verdad, por eso este libro hemos de valorarlo, mucho, porque de manera sencilla te explica alguien que estuvo allí cómo fue la película, "llegó al puerto un galeón catalán que venía de Alejandría cargado de ricas mercadurías para España", cuántas bocas callas, cuántas columnas de opinión borras con estas palabras, catalán y español, mejor no se puede decir y sin ánimo de nada, escribe como habla, naturalmente, un galeón catalán para España, ay Alonso si hubieras conocido la televisión y hubieras tenido que ver cuántos personajes de corbata y tafilete se comen los mocos hablando de las patrias, gente menuda al lado de tus gigantes y abrasadoras palabras, que echan luz sobre qué significaba España y Cataluña, para el que las rondaba continuamente, y que por moverse por todo el Mediterráneo les daba su valor a cada una.
Y no crean vuesasmercedes que aquí sólo hay historietas de espadachines, que
ni son historietas estas verdades como puños, ni espadachín es Alonso que es
soldado valiente y también enamoradizo y defensor de su honra, que sabiendo que le
engañaba una mujer con un amigo suyo que pronto dejó de serlo; pasen y vean "yo,
que no dormía, procuré andar al descuido con cuidado, hasta que su fortuna los
trajo a que los cogí juntos una mañana y se murieron", otra vez una
capacidad asombrosa de síntesis e ingenio, que no sé hasta que punto sabía el
autor de esas cualidades, o es que su picardía y viveza por saber madrugar
pronto se traslucían luego en lo demás. La capacidad de asombro no
hace falta pensarse para quien ha vivido, la cuestión es que cuántas películas
nos hemos perdido, pero hacer cine histórico en España parece prohibido. Me
quedo con ese andar al descuido con cuidado, y también esotro de se
murieron, simple forma de ver las cosas, y es que no podía pasar otra cosa
es lo que nos quiere decir.
También fue ermitaño,
"compré los instrumentos para un ermitaño: cilicio y disciplinas y
sayal que hacer un saco, un reloj de sol, muchos libros de penitencia,
simientes y una calavera y un azadoncito", me llama la atención todo,
porque es curioso ser testigo hoy en el atolondrado año 2012, ver cómo un
soldado que se partía el pecho a cada paso, se fuera al monte a rezar, pero
sobre todo lo del azadoncito, la forma en que lo dice, en que lo escribe,
en diminutivo, con el -ito, hoy que tanto se utiliza el -ito para todo,
en el libro lo utiliza poco pero muy al punto.
Y cómo no, hasta con la Inquisición topó nuestro amigo Alonso, "me llevaron a la calle de las Fuentes y metieron en una sala muy entapizada, donde había una mesa con dos velas y un Cristo y tintero y salvadera con papel; allí cerca un potro, que no me holgué de verlo, y estaba el verdugo y el Alcalde y escribano", tal cual nos lo imaginábamos, nos lo pinta, que da miedo, pero esta vez de verdad, porque le pasó a él, así que pensándolo bien creo que es mejor que no hagan ninguna película sobre este libro, la iban a cagar, nadie puede representarnos mejor que Alonso en tan pocas palabras el escenario inquisitorial, imagínense vuesasmercedes a Blanca Portillo sacada de Alatriste, siendo uno de los personajes en esta escena, pues que más que terror risa nos causaría.
Muchas más cosas subrayé de mi jugosa lectura sobre Alonso de Contreras, nacido en la muy noble villa de Madrid a 6 de enero de 1582, pero quien quiera más, que corra a la librería, porque afortunadamente no hay película de esto, aunque miento, que creo que sí la hay, pero si no nos la recetó que yo recuerde Pérez-Reverte, no sé cómo saldrá parado Alonso.
Hábito de San Juan, envenenamientos, viaje a las Indias, huésped de Lope de Vega, audiencias con el rey, con el Papa, y lo mejor lo he dejado donde mejor está: en sus páginas, pues aventuras, abordajes, lances de espada las encontrarán a punta de pala vuesasmercedes en este libro, documento asombroso para toda mi generación, a la cual nos contaron una Historia de España muy distinta de cómo la vio el soldado Alonso de Contreras. Gracias Capitán.
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