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sábado, 7 de julio de 2012

LA LUZ DEL GUERNICA (Baltasar Magro)

          Junio de 2011. Madrid. Parque de El Retiro. Feria del libro. Paseo mirando libros. Hace tiempo que la feria de "libros nuevos o novedades editoriales" no me entusiasma como lo hacía al principio de visitarla hace algunos años, sobre todo después de conocer el libro de viejo, o de lance o antiguo. Voy llegando al final de las casetas por la parte norte y me paro en medio de la calzada de la feria, a punto de irme, cuando me fijo en un hombre con la mirada entre seria y escéptica, tranquila, sin ansiedad, me suena la cara, es el hombre del Informe Semanal, el que luego haría también un programa de entrevistas, y recuerdo especialmente la realizada a José Luis Sampedro (BM preguntaba al sabio: "¿Qué le queda a usted por hacer", a lo que contestaba JLS: "morirme"). Desde que leí La Sonrisa Etrusca admiraba a Sampedro, luego me gustó mucho también el libro de conversaciones entre él y Valentín Fuster La Ciencia y La Vida, sobre la vida y la muerte, la memoria y el futuro, la educación y nuestra sociedad, el corazón físico y el corazón pasional enorme de los dos...
Sin embargo en el junio del año pasado yo no sabía que BM era escritor, y si por una parte había algo que tiraba de mí hacia la caseta donde se encontraba firmando libros, por otra nunca me ha gustado adular a alguien conocido por el mero hecho de serlo, cosa que tampoco era cierta en él ya que su discreta fama se debía a actividades con cimientos intelectuales... pero no era suficiente, no hubiese actuado con honestidad acercándome sin haber leído ninguno de sus libros.

          Pasó el tiempo. Gracias a internet supe de sus libros, de su intervención en cuarto milenio hablando del creador de ingenios y no artificios, y busqué algo que leer de él. Así fueron pasando por mis manos y mi imaginación La hora de Quevedo, El Círculo de Juanelo, En el corazón de la ciudad levítica... Es decir que estuve en La Mancha en los días finales del excesivo y genial poeta, en el Toledo de Covarrubias o Turriano y hasta me hice pasar por Giacomo Casanova cerca de san Juan de los Reyes.

          Entre todo eso me registré en una red social muy conocida un poco a regañadientes, pues me molestaba tener que estar pendiente de algo en lo que no creía. Por contra, gracias a eso me di cuenta de que alguien había colocado en el muro de BM de dicha red social los comentarios de mi blog que hacían referencia a sus libros.

          Y llegó la siguiente feria del libro de Madrid. Junio de 2012. Un Domingo nos llamaron unos familiares que si íbamos a Madrid a ver libros y tal. No teníamos muchas ganas, pero hicimos un esfuerzo y para allá que fuimos. No había visto cuándo firmaban los autores que me interesaban, y por tanto no tenía ni idea de quién firmaba. Cuando entre la multitud, allí estaba: BM firmando su nueva novela de la cual había visto el vídeo de promoción donde el autor habla de la obra y visita el museo Picasso de Barcelona. Y lo compré y hablé con él, y me lo firmó y me puso una dedicatoria que no olvidaré nunca.

          El Guernica es un cuadro sobre el cual siempre había tenido mis reticencias. Por una parte me asombraba el poder de atracción que ejercía sobre mí cuando iba a verlo, pero por otra veía una utilización política del mismo desde que tenía uso de razón. Era como una obra "que había que ver obligatoriamente", y yo las cosas obligatorias las llevo mal, muy mal. Es como la sala del Museo del Prado donde cuelga El Jardín de las delicias. Siempre había una muralla de gentes mirándolo, y un día me fijé un poco a hurtadillas si esas gentes luego se quedaban más de un minuto, en la misma sala, observando El Carro del heno o La Adoración de los Reyes Magos del mismo autor, El triunfo de la muerte de Brueghel el Viejo, o La Laguna Estigia de Patinir... y no, la mayoría ni un minuto ni más segundos de los que se tarda en ir paseando por delante, como cuando en un buffet libre la gente pasa delante de bandejas y no sabe que coger, qué consumir.

          Fiándome de BM, visité dos días el cuadro y todo lo que lo rodea en el Reina Sofía: Vídeos sobre la Guerra Civil de la Filmoteca Nacional, la película documental de Basilio Martín Patino Canciones para después de una guerra, las obras de Picasso de justo antes y justo después de pintar El Guernica... y ya no sé si me dejé arrastrar por el libro de BM o si realmente me empezó a impresonar sinceramente el lienzo, pero no había vuelta atrás, cuando lo miraba fija y obsesivamente, y lo recorría una y otra vez en su propio movimiento o me quedaba pensando en la flor esa que surge de la empuñadura del guerrero y fabulaba yo sobre el significado de todo eso... vi que no, que el paso estaba dado.

          El primer riesgo y también acierto del libro es la inclusión de dos ilustraciones en su interior: El Guernica entre la parte interior de la portada y la guarda; y Los desatres de la guerra de Rubens en el mismo sitio pero al final. Y creo que es un riesgo porque une definitivamente a los dos cuadros, y también un acierto porque para mí ha sido importante esa relación. Dicen que todas las obras, las canciones, los libros,  los cuadros, no deberían tener explicación, que deberían sugerir o decir directamente un mensaje, algo, lo que sea... pero es que en el caso de El Guernica podríamos decir que sí pero no. Sí porque el cuador mismo sin información adicional de ningún tipo es ya "una descarga de blancos, un relámpago, un estrépito" pero también no, porque es un encargo, porque tiene un motivo y porque Picasso tuvo una gran presión durante la gestación y realización del mismo, y él era alguien por lo que se ve en la novela muy libre en su forma de vida y en su forma de crear. Y todo lo que rodeó el proceso de creación influyó de una manera u otra en su composición final. Sólo hay que ver en el libro Guernica de Juan Larrea qué diferente fue el primer amago de composición estructurada y el cuadro que vemos hoy para darse cuenta de la importancia de lo que decimos.

          En el libro La Luz del Guernica BM vuelve a meterse en la piel de alguien del pasado como hizo con Quevedo o con el Caballero de Seingalt, dejándote una sensación de facilidad en el intento, pues el lector mismo se convierte en Picasso allá en el granero de Grands-Augustins, en su incomodidad al agacharse o en su ensimismamiento ante la brújula abierta que un pasajero se dejó en el tren donde también iba Picasso y cuyas vidas se bifurcarían y discurrirían de modo tan distinto.

          "El arte pictórico, en su mayoría encuadrado en un espacio rectangular, condensa un poema expresado con palabras pintadas, como comentó nuestro querido Paul Éluard con gran acierto. Cada persona debe intentar descifrar esas palabras, leer y descubrir lo que transmiten las imágenes con sus propias experiencias, y es aceptable cualquier lectura" dice Picasso en el libro. Parece que nos hace falta leer esto a BM disfrazado de Picasso para dormir tranquilos ante nuestra lectura subjetiva de esto o aquello, de no seguir al rebaño en opiniones ni gustos, o sí pero cuando creamos de verdad hacerlo. Cuando digo disfrazado me refiero al disfraz del teatro, que por eso vamos a verlo. Sabemos que es mentira, pero el arte es cuando te lo crees por obra, gracia y sacrificio del artista.

martes, 3 de abril de 2012

EN EL CORAZÓN DE LA CIUDAD LEVÍTICA (Baltasar Magro) 02

     "Recordad a Pico della Mirandola cuando escribió: <<No te he hecho ni celeste, ni terrestre, ni mortal, ni inmortal, a fin de que tú mismo, libremente, a la manera de un buen pintor o de un hábil escultor, remates tu propia obra>>. Cada uno de nosotros debe ser su propio maestro, no lo olvidéis" 
     Con estas palabras el caballero de Seingalt se despedía de su amigo y confidente masónico, Adolfo Mendizábal.
BM nos lleva a Toledo para verlo, caminarlo, intrigarlo, descubrirlo, cortejarlo y sentirlo con los ojos, los pies, la audacia, el galanteo crepuscular y el espíritu de Giacomo Casanova. Haciendo un homenaje a aquellos hombres de estudios, apasionados, que cayeron en el olvido como las cenizas de tantas bibliotecas hechas quemar; tributo especial a la figura de Juanelo Turriano.

     Y ¿por qué indagar sobre este enigmático personaje desde Giacomo Casanova?, yo creo que ha sido una manera magistral de acercarnos al genio cremonés. En el libro El Círculo de Juanelo lo hacía desde nuestra época contemporánea, y ya nos quedó claro que lo que aquel hombre hacía no eran artificios sino ingenios, trabajos que abarcaban ciencia, artesanía, matemáticas, cábala, astronomía, humanismo.
Sin embargo este libro nos pone en un punto intermedio de la Historia. Estamos en la convulsa época europea previa a la Revolución Francesa. Es decir la agitación política, conspiradora, en Europa, está en ebullición, y exponente de estas nuevas ideas es Casanova. Un hombre hoy, del siglo XXI, medianamente instruido, con alguna inquietud, enemigo de la mediocridad, está más cerca de la apertura de mente del aventurero veneciano que de la mayoría de nuestros paisanos en aquella época. Creo que el acierto reside ahí, en que ser G. Casanova por Toledo con su misión, te atrapa desde el principio porque sientes en primera persona el vértigo en el que vivía intensamente GC. Y reside también en perfilar con brillantez a un hasta ahora estereotipado y acartonado arquetipo de galán. Cuidado, no se inventa el personaje. Sigue mostrándonos a alguien con un carisma, arrebatador para las mujeres e inquietante pero atrayente para los hombres,  pese a su edad. Sin embargo vemos más cosas (yo desconocía casi todo de él, salvo lo típico y tópico), como su influencia política, su importancia en las altas esferas, aunque todo se hiciera mediante los Hermanos de las logias, verdaderos peones o incluso alfiles de un tablero de ajedrez sumamente complicado (Qué curioso, el poder religioso siempre se ha relacionado con el alfil en el ajedrez, por su forma de proceder taimada, diagonal e incisiva en ganar poder e influencia. Sin embargo creo que cuando un masón de aquella época actuaba como alfil, la forma de intrigar era muy parecida a la religiosa, aunque el fin fuera casi siempre distinto. Unos era oscurantismo, los otros filantropía).

     Dice GC de J. Turriano en el libro: "Hablaba escasamente y cuando lo hacía expresaba cosas bellísimas, como cuando dijo que los príncipes estaban privados de algo apreciado y amado por cualquier hombre, a saber: de que se les dijera la verdad, de ver la aurora y de sentir alguna vez hambre..." 
Posiblemente sea una de las joyas que forman el tesoro de este libro, estos cuatro renglones, que no serían nada sin el magnífico entramado que ha urdido BM.
Estaba pensando en qué escena (digo bien: escena, es un libro en el que es muy fácil imaginarte cada pasaje como una emocionante película de época), destacar aquí en el blog... es difícil, y podrían ser varias las que rescatar, pero hay una... hay una que me parece de una maestría especial, por cándida, íntima, incluso algo bucólica, pero con una voluntad de seducción absoluta por parte de Giacomo... es en la que él se acerca casualmente a los alrededores del Colegio de las Doncellas Nobles, donde tienen un rato libre estas chicas (me recuerda a cuando ves una excursión de adolescentes por Toledo y tienen ese rato de calma que no hay ningún adolescente tramando nada), y entabla conversación con una de las residentes en el citado Colegio... Hay un clima, una atmósfera, cuando empieza a llover, que es lo que hace que un libro te haga olvidarte de que estás en tu casa sentado en un sillón, y seas tú el que se encuentra allí, en el corazón de la ciudad Levítica.

lunes, 2 de abril de 2012

EN EL CORAZÓN DE LA CIUDAD LEVÍTICA (Baltasar Magro) 01

     Me quedan ciento y pico páginas para terminar, pero tenía que escribir sobre Ramón Benavides, miembro del cabildo catedralicio y guardián y custodio del archivo. Me recuerda a el monje de El Monje: Ambrosio. Quitándole el romanticismo gótico que tiene la novela de M.G.Lewis, quedándome con la realidad de la persona. Lo oscuro.
     El Monje es un libro donde se exageran algunos aspectos de la vida española y mezcla leyenda y realidad, con imaginería popular europea. Pero el alma de El Monje y su usos y costumbres, aparecen en Benavides contados de un modo más real; de nuevo BM nos traslada a una época de forma creíble, mezclando personajes reales con otros actores de los cuales desconocemos sus nombres porque La Historia a éstos los ignora, aun siendo imprescindibles los unos como los otros. Así, se mueven como figuras de plomo en una maravillosa maqueta del Toledo del XVIII, los ilustres Casanova, Luis fernández de Córdova o la condesa de Montijo, junto a los creados por BM: la despierta posadera doña Adela, el majo Sebas (así me lo iamgino yo, igual que aquellos que pintara Goya en sus tapices formando parte de escenas costumbristas) o el jovial secretario del arzobispo-primado de las Españas, Rodrigo Nodal.

     Hay muchos personajes mucho más atrayentes que el taimado guardián del archivo, pero es que he visto a Ambrosio en Ramón Benavides, su espíritu, su esencia, lo que significaba en los entramados de poder, en su oscuridad, su maquiavelismo,la pasta de la que están hechos.

sábado, 14 de enero de 2012

LA HORA DE QUEVEDO (Baltasar Magro)

     Siempre va un paso más allá. Siempre salta la frontera de alambre de espino que no pudo Steve McQueen. Más allá de los demás escritores que quieren escribir historias de otras épocas sin algo que sí tiene o consigue Baltasar Magro.
     Hay muchas novelas históricas, pocas que te lleven a la época que describen.
     Para escribir un libro tan arriesgado como LA HORA DE QUEVEDO hay que conocer muy bien su obra, muy bien su vida, muy bien la Historia que le tocó vivir y tener una sincera voluntad de contar desde él. No sirve con el momento de inspiración ni cosas así. Creo que Magro ha trabajado mucho para encontrarse con un recorrido de inspiración, más que un momento. Es decir, seguro que mucha gente (entre la que me incluyo) al terminar de leer cualquier soneto de Quevedo, ha visto la grandeza de su pluma, se ha visto empequeñecido por un hombre que vivía cada día como si fueran tiros de arcabuz (gracias D. José Ortega por ese prologo a Vida de este capitán). Y tal vez, algunos que han sentido esto, han pensado en escribir un libro sobre Quevedo. Pues bien, sólo sabrá B. Magro lo que cuesta conseguir un poco de verdad en un libro.
     Yo sí he sentido a Quevedo entre las páginas de LA HORA DE QUEVEDO.

martes, 29 de noviembre de 2011

EL CÍRCULO DE JUANELO (Baltasar Magro)

     Después de conocer Toledo, y perderme por sus calles de noche, pero en esa hora temprana, ya oscura donde parece detenerse el tiempo en cada alero y plaza única; después de eso, la novela que más cerca me ha llevado a la esencia del misterio y la atracción de Toledo es esta: El Círculo de Juanelo.
Tal vez haya más libros que describan Toledo, pero que además sobre ese contexto se escriba una sólida historia contemporánea con crimen de por medio, con tanta simbología; de esos, no he encontrado ninguno con la brillantez de este.

     No basta con amar Toledo para escribir un libro así. Hay que amarlo sobre todas las cosas como rezaba el primer precepto de "La Orden de Toledo Antiguo", que fundara Buñuel, con ayuda de sus geniales amigos Alberti, Lorca o Daaalí. Y aparte de eso trabajar mucho para que la novela no sea pesada y parezca que le ha pasado al autor de verdad la historia que cuenta, en la segunda mitad del siglo XX, con una muerte dolorosa que encierra una clave, sobre la cual investiga todo el relato el protagonista (Rod), relacionando cada hecho con aquellos que forjaron de verdad esa ciudad monumento: Turriano, El Greco, Covarrubias...
     Hoy me arrepiento mucho de no haberme acercado aquella tarde a la caseta de la Feria del libro de Madrid donde firmaba libros el autor de esta magnífica novela, y decirle lo mucho que disfrutaría en la sala de libros especiales del Alcázar, con su obra abierta de par en par, empapándome de Toledo y pasión.