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viernes, 2 de marzo de 2012

LOCURAS SIN FUNDAMENTO Salón de pasos perdidos II (Andrés Trapiello) 02

     Es otro Andrés Trapiello el de este segundo diario sin fechar, el de esta novela en marcha, discurriendo letras como en un río las gotas de agua. Se veía la voluntad en el prólogo y lo ha llevado a cabo. No puedo decir cuál me ha gustado más, porque realmente de lo que tengo ganas es de seguir la estela, coger el siguiente volumen (El tejado de vidrio).
     Ahí otra vez la cuesta Moyano, el Rastro de Madrid, la mirada romántica, el coleccionista de momentos de reloj parado, en Las Viñas, en las callejas de Trujillo...
Otra vez la mirada mordaz, la visión lúcida del que quiere huir quedándose en una mecedora con un libro en las manos, el miniaturista de juguete infantil antiguo, enemigo del plástico, del ocio de plástico, sobre todo.

martes, 21 de febrero de 2012

LOCURAS SIN FUNDAMENTO Salón de pasos perdidos II (Andrés Trapiello) 01

     "A menudo una ambición tonta nos hace desear haber escrito tal o cual libro de otro. Decimos: lo daría todo por haber escrito yo El Quijote, sin advertir que en esa ambición seguramente excluimos el inmenso dolor que le condujo a Cervantes hasta ese libro: su posible condición judaica, las mujeres de su familia, barraganas de señoritos, su poca fortuna, la pérdida de su mano, los años de Argel, las acusaciones de homosexualidad, los escarnios de sus compañeros de letras, la cárcel por malversación, la desgracia de sus amores, la pobreza, la soledad de su vejez, la enfermedad... ¿Cuántos de los que dicen ambicionar sus libros estarían dispuestos a recorrer ese calvario de vida? Cervantes, una vez más, se quedaría solo".
     Unas pocas pinceladas sobre Cervantes, un boceto mal acabado, no adrede sino por pereza, a veces, nos deja muy cerca de entender algo, de ver al soldado de Urbina, tiempos de oro y mugre. Una jarra sucia de vino malo, un escueto tintero y en las venas el dolor necesario para poder parir el mejor libro.
La soledad oscura de la dura España, el desengaño calado hasta los huesos... y aun así... qué ganas de vivir.