Creo que fue en el
programa Página 2 donde vi por primera vez la portada del libro y al autor, y
me llamó la atención la historia. La portada no sé quién la ha elegido, pero no
he encontrado ni una oveja por sus páginas. Imagino que no es una elección del escritor.
La persona que ha pensado en colocar un corderete mirando hacia la derecha
según mira el espectador, a lo mejor ni se ha leído el libro. O se lo ha leído,
pero ha pensado que una cabra daría una imagen equívoca de lo que cuenta el
libro, porque cabras sí que he encontrado.
Me parece una historia bien contada, me ha recordado a
Pérez-Reverte en el análisis de los movimientos de los personajes o en la
detallada descripción de paisaje. He tenido que utilizar mucho el diccionario,
y esto no es una queja, es mi gratitud al escritor por llevarnos al mundo rural
auténtico de hace no mucho tiempo, hoy, que somos tan tecnológicos, no está mal
que alguien nos recuerde estas cosas. Y además porque hay un personaje que me ha recordado a alguien de mi familia, personaje bueno.
“almendro agostado”, “besanas lavadas” o “sarmientos bravíos”, son algunas
parejas de sustantivo y adjetivo muy acertadas, y creo que es otro de los
logros del escritor, y algo raro, rarísimo en los que escriben hoy: el
presentarnos palabras de siempre como si fueran nuevas… no nuevas, más bien es
como si les diera todo su significado en la historia, como si alcanzaran la
potencia latente que tiene la palabra. Nos hace viajar al sitio, y estar
(estar, ¡eso es!), estar junto al niño y al pastor. Sudor, dolor, queso, calor,
miedo…
Hay un personaje siniestro que se encuentra el niño, que me
ha traído a aquel otro tan distinto que se encontró Jim Hawkins en la isla del
tesoro, aquel náufrago. Y si son tan distintos, ¿por qué lo he relacionado? No
lo sé y si sigo hablando de este hombrecillo destripo mucho del libro, así que
alguien que quiera ver esa relación que se lo lea.
Una de las partes más bonitas es cuando el pastor
le dice al chico algo sobre un Cristo que había en una fortaleza abandonada.
Pero digo lo mismo que respecto al personaje misterioso, hay que leer el libro
para entender. El libro me ha dejado confuso, porque es una de las lecturas con
las que me gustaría volver a encontrarme más adelante. Por otra parte no
sé si quiero cruzarme otra vez con algunos personajes. Veremos.
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